Salto de Castro
Salto de Castro es un antiguo poblado hidroeléctrico situado en el municipio de Fonfría, en el extremo occidental de la provincia de Zamora, dentro del espectacular entorno del Parque Natural de Arribes del Duero y muy cerca de la frontera con Portugal. Aunque hoy se encuentra deshabitado, su historia y su singular ubicación lo han convertido en uno de los lugares más curiosos y fotografiados de la provincia.
El poblado fue construido a mediados del siglo XX para alojar a los trabajadores que participaron en la construcción y mantenimiento de la presa de Salto de Castro, una de las grandes obras hidroeléctricas del río Duero. Durante años llegó a contar con viviendas, escuela, iglesia, economato, instalaciones deportivas y todos los servicios necesarios para la vida cotidiana de las familias que residían en él.
Con el paso del tiempo y la automatización de la central hidroeléctrica, la población fue disminuyendo hasta quedar completamente abandonada a finales del siglo XX. Desde entonces, Salto de Castro se ha convertido en un lugar cargado de historia y de un gran atractivo para los aficionados a la fotografía, la arquitectura industrial y la exploración del patrimonio contemporáneo.
Su privilegiada ubicación permite disfrutar de algunos de los paisajes más impresionantes de los Arribes del Duero, donde el río ha excavado profundos cañones entre enormes paredes de granito. El entorno alberga una extraordinaria biodiversidad, siendo refugio de especies como el buitre leonado, el alimoche, la cigüeña negra o el águila real, además de una flora adaptada al singular microclima de los cañones.
En los últimos años, Salto de Castro ha despertado un gran interés mediático debido a diversos proyectos destinados a recuperar y rehabilitar el antiguo poblado, con el objetivo de devolver la vida a este singular enclave y poner en valor su patrimonio histórico y paisajístico.
Visitar Salto de Castro es descubrir un lugar donde la ingeniería, la historia y la naturaleza se unen para ofrecer una experiencia diferente. Sus calles silenciosas, el impresionante entorno de los Arribes del Duero y la historia de un pueblo nacido al calor de una gran obra hidráulica convierten este enclave en una visita única dentro de la provincia de Zamora.